🎄UNA HISTORIA NAVIDEÑA… QUE SIRVE PARA TODO EL AÑO. 🎄

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Calle Mayor (Palencia)

Nada tiene que ver, lo que a continuación voy a contar, con el nombre de este blog -UnHombreConPiedad-. Tampoco pretendo con las siguientes palabras, ganarme el cielo, ni los aplausos fáciles de aquellos que poco a poco, os vais acercando a leer en este ínfimo rincón de este inmenso e infinito “mar” llamado internet.

Tengo por costumbre entrenar desde hace un tiempo, en un precioso parque de mi ciudad, que me da casi todo lo que necesito para mantenerme en forma. En dicho parque, desde hace unos meses, un año casi diría yo, me llama la atención, que en el mismo banco, uno situado al pie del paso del río, siempre hay un hombre durmiendo con un carrito de la compra. Nunca le ha había visto en pie, ni sentado, tampoco comiendo ni hablando con nadie y eso que cada vez que voy, suelo dar unas 10 vueltas de media, andando a buen ritmo, deteniéndome en varios lugares, que yo llamo estaciones, para hacer series de ejercicios. Una de estas estaciones, la completo en otro banco situado a unos 5 metros de donde está él.

Iglesia de San Miguel (Palencia)

Mis padres me dieron una educación en la cual, siempre, siempre nos decían que hay que ayudar al prójimo. No importa su situación, ni cómo ha llegado a ella, nadie está libre de que las cosas se tuerzan en la vida y acabemos de la peor forma. Es por ello, que mi madre, siempre que, desgraciadamente, se daba la situación, invitaba a alguien a comer algunos días del año. Pero sobretodo, en Nochebuena o Nochevieja, alguien que no era de la familia o alguien que no tenía nada que llevarse a la boca, acababa sentado en nuestra mesa como uno/a más. Puedo recordar algunas historias tristes contadas por esas personas, que sin embargo, estaban felices, si se puede decir así, de poder compartirlas.

Volviendo a nuestro hombre del parque, hace unos días, cuando he ido a completar mi entrenamiento, en la cuarta vuelta, lo he visto de pie, con una navaja en la mano. Estaba pelando o cortando algo, ni me he fijado que era. Sin embargo, esa especie de pena, que siento cada vez que paso al lado de él -y van muuuuchas veces- hoy se ha tornado en alegría.

Tardo unos 5 segundos en pasar al lado de él y me dio tiempo a ver que en el banco, que había abandonado por unos instantes, había una tortilla precocinada, una barra de pan y un zumo. De verdad, que se ha tenido que ver mi sonrisa sincera, cuando le he dicho: ¡qué aproveche!

Un momento después, justo cuando me he parado para hacer mi estación de flexiones, en el banco contiguo, se ha dirigido a mi, con cara sonriente y me ha dicho: “esto no es para mí”. Me he quedado un poco contrariado. Pero luego me lo ha explicado, con la misma sonrisa…

“Es para los gatitos que hay aquí abajo”. Me he asomado a la barandilla que hay justo detrás del banco y efectivamente, ¡ahí estaban!, pequeñines, preciosos. Joder, ha sido un momento buenísimo. No he podido por más que pensar, que ese hombre es mucho más humano que muchas de las personas que conozco, seguramente hasta más que yo. Se quedó sin comer una parte de su comida por dársela a esos mininos, regordetes, que a buen seguro se dieron un buen festín.

Acabada mi ronda de 10 flexiones, he seguido y para cuando he vuelto, ya estaba tumbado en su banco, como siempre.

Hoy, una vez más, donde menos lo esperaba, me he vuelto a convencer a mi mismo, de que el ser humano tiene cosas maravillosas. Hay esperanza. Gestos sencillos que engrandecen a las personas y que para algunas, puede parecer lo más común, pero para otras, son momentos inolvidables.

Plaza Pío XII (Palencia)

Llegan las Navidades, tooooodo el mundo se vuelve más “generoso” y “mejor persona” y ahí está el error. No el error completo, mejor ser bueno durante unos días que nada. Pero durante todo el año, tenemos la oportunidad de hacer buenas obras sin necesidad de pensar en el aplauso ajeno y ganarse las puertas del cielo.

El cuerpo, te tiene que pedir, cada vez que ves a alguien en la calle, que esa persona necesita ayuda. No importa como ha llegado ahí, no importa si “gana más que tú” -como he escuchado alguna vez de alguien cuando me he acercado a prestar ayuda-, lo que importa realmente, es hacer gala de eso que solo la raza humana tiene el privilegio de poder presumir: HUMANIDAD.

Desde este humilde blog, desearos una FELICES FIESTAS. Y sobretodo, SALUD, MUCHA SALUD.

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