
Hoy 10 de agosto, el calendario nos recuerda que es San Lorenzo. Seguramente os suene, porque en esta época tiene lugar la que, tal vez sea la lluvia de meteoros (popularmente llamada de estrellas) más famosa y esperada del año, las “Perseidas”.

Pero ¿Sabías qué también son conocidas como “Lágrimas de San Lorenzo”?

Para encontrar el origen, nos tenemos que remontar al año 258 d. C., concretamente al 10 de agosto, fecha en la cual, en plena persecución del cristianismo por parte del emperador romano Publio Licinio Valeriano Valeriano, fue ejecutado de una de las formas más crueles que uno pueda imaginar, Lorenzo de Roma.
Después de haber sido torturado hasta la extenuación, el emperador -eso dice la leyenda- ordenó asarlo desnudo atado a una parrilla y con horcas de hierro haciendo presión sobre su cuerpo. Seguramente, este sea uno de los motivos por el que es el patrón de los chefs, dueños de restaurantes y sumilleres, entre otros muchos oficios.
También dice la historia que fue cocinado a fuego lento y que en un “alarde de humor” y de valor, San Lorenzo dijo en un momento dado: -“¡Dadme la vuelta! Ya estoy asado de este lado”. (Y aquí el motivo por el que quizás, también sea el patrón de los payasos, los comediantes y escritores de comedia). Tras su muerte, se cuenta que el cielo se llenó de estrellas fugaces. (En la imagen del cuadro “El martirio de San Lorenzo” -bajo este párrafo- de Juan Correa de Vivar, pintado en el segundo tercio del siglo XVI, se aprecia en la esquina superior derecha, el detalle de las lágrimas de San Lorenzo mientras estaba siendo torturado).

Por si a alguien le interesa el destino que corrió el tirano emperador Valeriano, sabed que fue capturado dos años después por el ejército persa… y murió como un esclavo. Tiene el dudoso honor, de ser el primer emperador de Roma capturado por un enemigo exterior.

Rustam de Sapor I (a caballo)
con Felipe el Árabe y el emperador Valeriano
arrodillado.
Muchos años después, estando ya legalizado el cristianismo, el emperador Constantino, ordenó construir una capilla en el lugar donde fue torturado el mártir. Y años más tarde, el Papa Dámaso I, construyó una pequeña basílica en dicho lugar: la Basílica de San Lorenzo Extramuros. Allí, se encuentran a día de hoy los restos del Santo -primer mártir cristiano- y la parrilla donde se dice que sufrió su martirio.



Amigos, amigas, en estos calurosos días de agosto, aprovechad las noches para salir a ver de las Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo, un maravilloso espectáculo que merece la pena disfrutar. Alejaros de las luces y por supuesto, no olvidéis pedir un deseo por cada “estrella” que veáis… ¡Por qué a veces se cumplen!



Deja un comentario